Los medios opositores, sí, por que algunos medios no son medios de comunicación sino medios opositores a una idea, a un proyecto, no hacen otra cosa que caer en grandes falacias. Ojo. Los que pregonan a favor del oficialismo también. Pero son menos, a pesar de tener como gran fuente de sustento al Estado, porque el poder económico capitalista es inmenso y traspasa las fronteras de nuestro país.
Pero muchachos, no ven que la libertad de expresión solamente es posible cuando ningún interés económico está detrás de una publicación o de un programa de televisión o radio. Nadie le escapa a eso. ¿Es triste? Pero claro que sí. Pero es más triste que algunos periodistas se escuden en ese concepto para criticar a un gobierno que hizo bastante por el mismo. ¿Bastante preguntan? Claro. O no eliminaron las calumnias e injurias de la Ley. O no se llevó adelante una nueva normativa para los medios.
Lanata, un falso profeta del periodismo. Se vendió al mejor postor, en este caso el Grupo Clarín. Capaz que si el Gobierno lo hubiese operado antes, otro había sido su destino, pero no fue así. Y su buena obra llevada a cabo en Página 12 cuando la fundó y en sus programas televisivos de los ´90, se fueron a la mierda en éstos años. Un relator de un relato mentiroso. Pobre.
Los medios opositores caen constantemente en mentiras. No pueden explicar que una mujer sea Presidenta con el 54% de los votos. Que un proyecto político siga adelante 9 años sin tranzar con ellos. Pobres. A veces, el periodismo en estos medios, es triste.
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