Me gusta leer cosas así en la prensa: "De aprobarse el proyecto para habilitar el voto a los 16 años, que el Senado contiunuará debatiendo mañana en comisión, las aulas ya no será sólo un espacio de formación: se transformarán en un mercado electoral". Casi lo mismo decían cuando se iba a aprobar el matrimonio igualitario y pronosticaban que "se llenaría de gays el país".
O también me gusta leer otras cosas así: "Pobres chicos. La temporada de caza está abierta. Siguen muriendo en las rutas, en las calles, en los boliches, en los hospitales a donde los arroja el coma alcohólico de cada fin de semana, huérfanos de adultez nutriente, aprendiendo a sobrevivir como sea en un mundo que los adultos ausentes (o presentes desde el oportunismo y la manipulación) han convertido en inhóspito y amenazante".
Los medios de la oposición piensan que los pibes argentinos son boludos, todos boludos. Increíble. Supongo que varios de los que encabezan las primeras líneas editoriales de esos medios deben tener hijos y no creo que de ellos piensen que son boludos. Pero sosteniendo afirmaciones como lo hace un periodista de Clarín o la del columnista de La Nación, dan a entender que para ellos, los más pibes son una masa fácil de manipular.
Creo que los adolescentes de hoy nos sacan a todos una enorme diferencia. Ni siquiera los que aún pertenecemos a la juventud, nos podemos comparar con ellos. Están en otra realidad. Son la primera generación de pibes que vivieron otras cosas en su vida y se conectaron con el mundo de manera totalmente diferente a los que crecimos durante los ´90. Pero aún así, los medios de la oposición piensan que los pibes son boludos y se van a dejar llenar la cabeza por cualquier partido político.
El otro día escuchaba algo muy cierto. En el Colegio se está constantemente con actitudes de adoctrinamiento. Un docente puede elegir tal o cual cosa para decir y allí interferira directamente sobre la formación de los más jóvenes. Recuerdo que una profesora de Historia, a los 16 años, me dijo que Perón había sido un dictador. Hay colegios religiosos que forman en el culto. Hay colegios estatales. Hay colegios privados. Hay diversos centros de formación. Pero los pibes, compañeros, no son boludos. Son mucho más inteligentes de lo que quieren mostrarnos. Pero es más fácil para ellos minimizarlos: "Son tan boludos que La Cámpora, esa agrupación del demonio, los va a reclutar en un segundo".
martes, 11 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
Grandes para desaparecer, grandes para morir en Malvinas, demasiado jóvenes para votar
Argentina, sus políticos, sus ciclos históricos, tienen aristas interesantes y contradictorias que de una buena vez deberían ser resueltas para avanzar en el tiempo y no quedarse en palabras. No me deja de asombrar cómo el debate por el voto de los más jóvenes ha despertado el rechazo de diferentes sectores de la sociedad, políticos de la oposición y medios dominantes.
La juventud de estos años, a esa que le tiran con un fardo cada vez que pueden despotricando por su falta de responsabilidad, su sumisión en el alcohol y las drogas, su falta de rumbo, y tantas otras cosas, le llega una oportunidad distinta. Y cuando eso sucede, son los mismos que en vez de apoyar una iniciativa para el cambio se oponen sin sustento alguno.
Pensaba en tiempos anteriores. Pensaba en mis 16. Pero también pensaba en las juventudes de los ´70 y la de los ´80. Aquellos que pensaban en un mundo distinto y lucharon por sus ideales y fueron desaparecidos brutalmente por la última dictadura militar de este país. Esos eran jóvenes, claro, pero para muchos sectores de la sociedad eran grandes para sus acciones y eso justificaba el trágico desenlance. También pensaba en aquellos que con 18 recién cumplidos tuvieron que viajar al sur de nuestra Argentina, a las Islas Malvinas, tras los sueños de un loco borracho que solamente buscaba salvar su pellejo.
Pensaba que para la sociedad, para muchos de los políticos que hoy forman parte de eso que llaman oposición y para los medios dominantes, esos desaparecidos, esos muertos en las Islas, esa juventud, ya era grande. Paradojas. Hoy son muy jóvenes para votar. Para decidir. En otras palabras, para pensar.
Sarlo, una de las plumas de la derecha opositora del país, hoy sentencia en la tribuna de Mitre: "¿Qué quiere decir "montonero" hoy? Joven, movilizado, cristinista (¿funcionario?). Síntesis del "nunca menos" y el "vamos por más"". Ya está. Los jóvenes de hoy somos montoneros del ayer. Rara apreciación para asociar dos momentos históricos diferentes del país. Capaz es un intento más de los medios opositores por inducir en la opinión pública el siguiente pensamiento: dejar votar a los más jóvenes es un error.
La juventud de estos años, a esa que le tiran con un fardo cada vez que pueden despotricando por su falta de responsabilidad, su sumisión en el alcohol y las drogas, su falta de rumbo, y tantas otras cosas, le llega una oportunidad distinta. Y cuando eso sucede, son los mismos que en vez de apoyar una iniciativa para el cambio se oponen sin sustento alguno.
Pensaba en tiempos anteriores. Pensaba en mis 16. Pero también pensaba en las juventudes de los ´70 y la de los ´80. Aquellos que pensaban en un mundo distinto y lucharon por sus ideales y fueron desaparecidos brutalmente por la última dictadura militar de este país. Esos eran jóvenes, claro, pero para muchos sectores de la sociedad eran grandes para sus acciones y eso justificaba el trágico desenlance. También pensaba en aquellos que con 18 recién cumplidos tuvieron que viajar al sur de nuestra Argentina, a las Islas Malvinas, tras los sueños de un loco borracho que solamente buscaba salvar su pellejo.
Pensaba que para la sociedad, para muchos de los políticos que hoy forman parte de eso que llaman oposición y para los medios dominantes, esos desaparecidos, esos muertos en las Islas, esa juventud, ya era grande. Paradojas. Hoy son muy jóvenes para votar. Para decidir. En otras palabras, para pensar.
Sarlo, una de las plumas de la derecha opositora del país, hoy sentencia en la tribuna de Mitre: "¿Qué quiere decir "montonero" hoy? Joven, movilizado, cristinista (¿funcionario?). Síntesis del "nunca menos" y el "vamos por más"". Ya está. Los jóvenes de hoy somos montoneros del ayer. Rara apreciación para asociar dos momentos históricos diferentes del país. Capaz es un intento más de los medios opositores por inducir en la opinión pública el siguiente pensamiento: dejar votar a los más jóvenes es un error.
jueves, 6 de septiembre de 2012
La Constitución como problema
¿Cambia una sociedad a través de las mudanzas de la
letra constitucional o son los cambios sociales los que luego provocan
innovaciones en el articulado constitucional? En los últimos tiempos
escuché afirmar las dos posiciones, e indistintamente por parte de
personas que están de acuerdo con la reforma constitucional y otras que
ciertamente no lo están. Esta discusión, viejo tema en torno de las
determinaciones de lo social, se refiere a la cuestión bien conocida de
si los cambios sociales se originan en las leyes o las leyes son
provocadas por previos cambios de orientación social. Estaríamos
tentados siempre a optar por esto último: una Constitución no ilumina
una época, sino que es su hija predilecta. Es decir, hay primacía de los
elementos de la vida social sobre el andamiaje legal. “La ley sigue a
las costumbres”, dijo hace poco el diputado Felipe Solá. Ciertamente,
los argumentos de los constitucionalistas suelen partir de la necesidad
de adecuación de las normas a los tiempos y no los tiempos a las normas.
Como prefería Jauretche, el sombrero a la cabeza y no la cabeza al
sombrero. Cuestionar una Constitución que “se había hecho para el tiempo
de las carretas” antes que para una actualidad de aviones y teléfonos
inalámbricos era un latiguillo menemista al promediar los años ’90.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Cuando yo tenía 16
Era 2001. Sí, 2001. Cuando tenía 16 años vivía el peor año de la historia social, económica y política que Argentina recuerde en mucho tiempo. Era parte de esa generación. Una generación que vivió su adolescencia en la época menemista, que sus padres y familares, se habían hartado de ese proceso y confiaron en otro que simplemente lo profundizó.
Cuando tenía 16 años vivía en un mundo paralelo. Poco me importaba a mí y a mis amigos lo que pasaba con el país. Hasta que en ese año, vimos como muchos de los más cercanos empezaron a emigrar, a irse a España, Italia y otros tantos países. Hasta que en ese año nos contaban que "había crisis". Y vimos gente quedarse sin trabajo, sin esperanzas, sin rumbo. Y vimos como la pobreza crecía. Pero tenía 16 y era parte de una generación que no le importaba al Estado.
Después conocemos la historia. Más allá del lugar donde uno se pare, la conocemos. El país cambió. La Argentina cambió. Y los jóvenes cobraron protagonismo. Lo volvieron a hacer. Desde las escuelas, las universidades, los partidos, las organizaciones civiles, desde la Iglesia, desde cualquier lado. La juventud está presente. Y más allá de que los medios opositores se empeñen en aplacar esa pasión juvenil, allí están.
¡Qué distinto hubiese sido el 2001 con una juventud tan importante como la que vemos ahora! Y recuerdo más aún: mi primer voto fue en el 2003, en las presidenciales. No quería saber nada. Y terminé involucrado en el proceso histórico transformador más importante de las últimas décadas.
Ampliar la participación, hacer más grande el concepto de ciudadanía, no tener miedo a los jóvenes, no tener miedo al cambio. A veces tenemos que buscar las premisas que engloben los procesos y dejar de lado la crítica sin asidero. Apoyar el voto a partir de los 16 es decirle a los más jóvenes que formen parte activamente del rol que la sociedad les pide, ni más ni menos.
Cuando tenía 16 años vivía en un mundo paralelo. Poco me importaba a mí y a mis amigos lo que pasaba con el país. Hasta que en ese año, vimos como muchos de los más cercanos empezaron a emigrar, a irse a España, Italia y otros tantos países. Hasta que en ese año nos contaban que "había crisis". Y vimos gente quedarse sin trabajo, sin esperanzas, sin rumbo. Y vimos como la pobreza crecía. Pero tenía 16 y era parte de una generación que no le importaba al Estado.
Después conocemos la historia. Más allá del lugar donde uno se pare, la conocemos. El país cambió. La Argentina cambió. Y los jóvenes cobraron protagonismo. Lo volvieron a hacer. Desde las escuelas, las universidades, los partidos, las organizaciones civiles, desde la Iglesia, desde cualquier lado. La juventud está presente. Y más allá de que los medios opositores se empeñen en aplacar esa pasión juvenil, allí están.
¡Qué distinto hubiese sido el 2001 con una juventud tan importante como la que vemos ahora! Y recuerdo más aún: mi primer voto fue en el 2003, en las presidenciales. No quería saber nada. Y terminé involucrado en el proceso histórico transformador más importante de las últimas décadas.
Ampliar la participación, hacer más grande el concepto de ciudadanía, no tener miedo a los jóvenes, no tener miedo al cambio. A veces tenemos que buscar las premisas que engloben los procesos y dejar de lado la crítica sin asidero. Apoyar el voto a partir de los 16 es decirle a los más jóvenes que formen parte activamente del rol que la sociedad les pide, ni más ni menos.
"A los jóvenes les digo sean transgresores, opinen. La juventud tiene que ser un punto de inflexión del nuevo tiempo". Néstor Kirchner.
lunes, 3 de septiembre de 2012
La juventud que molesta
Marzo de este año. No hace mucho tiempo. Unos meses atrás, el compañero Lucas Carrasco escribía en el diario Crónica: "Cuando los jóvenes se portaron mal, contra los manuales técnicos de los
poderosos, una inmensa mayoría del pueblo soñó y sueña con que una vida
mejor y un país mejor son realizables". En ese momento, comenzaba una acción deliberada de los medios de comunicación de la oposición para atacar al grupo juvenil más importante del gobierno: La Cámpora.
Hoy, ya acostumbrados a ese ataque sin sentido, las armas mediáticas opositoras tienen otro objetivo: impedir de cualquier forma que se apruebe el proyecto que autorizaría a los jóvenes de 16 años a emitir sufragio. Osvaldo Pepe, hoy en Clarín, sintetiza el espíritu del proyecto para la corporación mediática en una frase: " No es fácil discutir el voto joven en un país con una política inmadura, que se divide en torno al “sí” y al “no” con la misma convicción que un capricho adolescente".
En el fondo, lo que se discute, es la participación ciudadana. La de los más jóvenes. Los que hace 10 años veían otra Argentina y que crecieron en los cambios. Los que no conocieron al menemismo, los que no conocieron la dictadura, los que no conocieron el peronismo de Perón y Evita, sino los que conocieron a Néstor, a Cristina y a la gran farsa opositora encabezada por Carrió, Macri, la UCR y muchos otros que ni vale la pena nombrar.
El autor del proyecto, el senador Aníbal Fernández, lo dice bien claro: "Este proyecto tiene como objetivo la ampliación de los derechos políticos de los jóvenes de entre 16 y 18 años de edad, constituyendo un nuevo paso en el proceso de construcción de mayor ciudadanía para esta franja de la juventud".
La juventud molesta. Molesta porque es disruptiva. Molesta porque está ahí. Porque habla. Porque discute. Porque no está de acuerdo. Porque grita. Porque canta. Porque baila. Porque ama. Porque siente. La juventud molesta a aquellos que prefieren masas adoctrinadas bajo un eje de discusión que poco tiene que ver con lo que pasa hoy.
Hoy, ya acostumbrados a ese ataque sin sentido, las armas mediáticas opositoras tienen otro objetivo: impedir de cualquier forma que se apruebe el proyecto que autorizaría a los jóvenes de 16 años a emitir sufragio. Osvaldo Pepe, hoy en Clarín, sintetiza el espíritu del proyecto para la corporación mediática en una frase: " No es fácil discutir el voto joven en un país con una política inmadura, que se divide en torno al “sí” y al “no” con la misma convicción que un capricho adolescente".
En el fondo, lo que se discute, es la participación ciudadana. La de los más jóvenes. Los que hace 10 años veían otra Argentina y que crecieron en los cambios. Los que no conocieron al menemismo, los que no conocieron la dictadura, los que no conocieron el peronismo de Perón y Evita, sino los que conocieron a Néstor, a Cristina y a la gran farsa opositora encabezada por Carrió, Macri, la UCR y muchos otros que ni vale la pena nombrar.
El autor del proyecto, el senador Aníbal Fernández, lo dice bien claro: "Este proyecto tiene como objetivo la ampliación de los derechos políticos de los jóvenes de entre 16 y 18 años de edad, constituyendo un nuevo paso en el proceso de construcción de mayor ciudadanía para esta franja de la juventud".
La juventud molesta. Molesta porque es disruptiva. Molesta porque está ahí. Porque habla. Porque discute. Porque no está de acuerdo. Porque grita. Porque canta. Porque baila. Porque ama. Porque siente. La juventud molesta a aquellos que prefieren masas adoctrinadas bajo un eje de discusión que poco tiene que ver con lo que pasa hoy.
lunes, 27 de agosto de 2012
No voy a dejar mis convicciones
Corría el 2003. Años complicados en la Argentina. La crisis social y económica más grande de la historia del país se había desatado y parecía no tener control. En el medio, elecciones. Y un presidente electo con un porcentaje mínimo. Incertidumbre. Pero lo dijo bien claro aquel 25 de mayo de 2003 en su discurso inaugural: "No voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada".
Néstor. Nuestro querido Néstor. Con que pocas palabras nos llegaba directo al corazón. Soy parte de esa juventud que lo adoptó como una guía de lucha, trabajo y revolución. Digan lo que digan. Piensen lo que piensen. Néstor nos enseñó que no importa llegar al lugar más grande de todos si en el fondo uno está traicionando todo lo que es, lo que le enseñaron a ser, lo que uno se formó para ser.
Tener convicciones en estos tiempos parece algo raro. Al menos causa sorpresa que ante tanto interes corporativo, económico, político, social, una persona, sea el presidente o el obrero del barrio, pueda decir que NO. Pueda decir lo que piensa. Pueda plantarse y no moverse de su camino. Pueda, a pesar de todo, continuar la senda de la verdad.
Hace unos días me tocó hacer uso de esa gran frase que nos dejó Néstor: "No dejar mis convicciones". Fue en mi trabajo. En un diario muy conocido de la Argentina. Donde pretendían que todo lo que construí, lo haga un lado. El tiempo es sabio. Se encargará solo de las cosas injustas. Yo no me hago problema por eso. La hipocresia, la mentira, la falta a la razón, la locura, tiene su fin. Y ahí. En ese momento. Donde todos volveremos a ser iguales. Ese día entenderemos que no hace falta ser lo más, sino podemos ser lo menos.
Néstor. Nuestro querido Néstor. Con que pocas palabras nos llegaba directo al corazón. Soy parte de esa juventud que lo adoptó como una guía de lucha, trabajo y revolución. Digan lo que digan. Piensen lo que piensen. Néstor nos enseñó que no importa llegar al lugar más grande de todos si en el fondo uno está traicionando todo lo que es, lo que le enseñaron a ser, lo que uno se formó para ser.
Tener convicciones en estos tiempos parece algo raro. Al menos causa sorpresa que ante tanto interes corporativo, económico, político, social, una persona, sea el presidente o el obrero del barrio, pueda decir que NO. Pueda decir lo que piensa. Pueda plantarse y no moverse de su camino. Pueda, a pesar de todo, continuar la senda de la verdad.
Hace unos días me tocó hacer uso de esa gran frase que nos dejó Néstor: "No dejar mis convicciones". Fue en mi trabajo. En un diario muy conocido de la Argentina. Donde pretendían que todo lo que construí, lo haga un lado. El tiempo es sabio. Se encargará solo de las cosas injustas. Yo no me hago problema por eso. La hipocresia, la mentira, la falta a la razón, la locura, tiene su fin. Y ahí. En ese momento. Donde todos volveremos a ser iguales. Ese día entenderemos que no hace falta ser lo más, sino podemos ser lo menos.
martes, 21 de agosto de 2012
El pensamiento político de Néstor Kirchner
El periodista Osvaldo Pepe en Clarín dejó hace unos días una frase increíble sobre Néstor Kirchner y que no hay que dejar pasar: "Un hombre que no dejó escrita una sola página de pensamiento político". Pepe, querido Pepe, quizás fue este santacruceño la persona que ha quedado en la historia por ser exactamente una animal político. ¿Escribir un libro te hace más autorizado a hablar o dar cátedra? Pepe, querido Pepe, este hombre con sus acciones al frente de un país que quería salir de las llamas hizo mucho más que cualquier otro en los últimos 50 años de historia argentina.
La locura mediática opositora en la que esta metida Clarín hace que sus periodistas escriban ese tipo de cosas. ¿Acaso importa que alguien escriba una página para darle importancia? Kirchner fue el gran político de inicios del Siglo XXI en la Argentina. No lo digo yo, ni otros compañeros militantes, lo dice la historia, y eso es algo díficil de borrar.
La locura mediática opositora en la que esta metida Clarín hace que sus periodistas escriban ese tipo de cosas. ¿Acaso importa que alguien escriba una página para darle importancia? Kirchner fue el gran político de inicios del Siglo XXI en la Argentina. No lo digo yo, ni otros compañeros militantes, lo dice la historia, y eso es algo díficil de borrar.
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